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ATENCIÓN, MONUMENTO EN RESTAURACIÓN, ACCESO LIMITADO.
Tárraco dispuso en época romana de dos acueductos que abastecían de agua a la ciudad. El primero la recogía del río Francolí y el segundo, procedente del río Gaià, tomaba su caudal a la altura de Pont d’Armentera. Además, este último acueducto se bifurcaba antes de su llegada a la ciudad.
Estas conducciones hidráulicas tenían como misión conducir el agua hasta los depósitos distribuidores emplazados en la ciudad (castella aquae). Para facilitar las tareas de conducción, el trazado de los acueductos aprovechaba la pendiente natural del terreno. A pesar de eso había momentos en los que los accidentes geográficos eran insalvables de forma natural. En estos casos se optó por hacer pasar la conducción del agua sobre una estructura de uno o más niveles de arcadas. El acueducto de les Ferreres es un ejemplo de este tipo. Su construcción se sitúa en el siglo I dC. La conducción recogía el agua en la actual localidad de Puigdelfí y la conducía hasta Tárraco. El puente de les Ferreres se construyó para salvar un valle natural. Consiste en dos niveles de arcadas superpuestas construidas con sillares (opus quadratum). La inferior está compuesta por 11 arcos de 6,30 m. de luz y 5,70 m. de altura. La superior presenta 25 de similares dimensiones. La altura máxima de la construcción es de 27 m. y su longitud de 217 m. La construcción en arcadas está coronada por una conducción por la que circulaba el agua y que originariamente iría cubierta. El suelo de la misma estaría impermeabilizado mediante un mortero característico (opus signinum) que evitaba las fugas de líquido.
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